Introducción:
El síndrome de Eagle descrito por primera vez en 1937 por el otorrinolaringólogo alemán W. Eagle en pacientes amigdalectomizados y que presentaban con posterioridad dolor orofaríngeo y cervical y en los que radiográficamente se visualizaba un alargamiento de las apófisis estiloides.
Definición:
Es clásicamente definido como la elongación del proceso estiloides y calcificación del ligamento estilo-hioideo. (> 3cm)
Fisiopatología:
Existen numerosas teorías para explicar la patogenia de este síndrome; la existencia de una hiperplasia o una metaplasia reactiva asociada a una osificación del tejido fibrocartilaginoso del ligamento estilo-hioideo, casi siempre como respuesta a una traumatismo previo
Prevalencia:
El 4% de la población tiene un alargamiento de las apófisis estiloides, únicamente entre el 4-10.3% de estos pacientes van a presentar sintomatología relacionada con el síndrome de Eagle.
Síntomas: Dolor faríngeo, odinofagia, disfagia, cefalea, irradiación de dolor a oreja y dolor cervical; incluso se han reportado casos de pacientes que sufren de vértigo y síncopes.
Formas clínicas:
Clínicamente puede presentarse de dos maneras diferentes.
• El clásico: Habitualmente antecedido por una amigdalectomía (usualmente meses, pero se han reportado hasta 25 años) u otro trauma faringeo. Su sintomatología es producida por la estimulación de los nervios craneales V, VII, IX, X y XII, pudiendo incluir dolor faríngeo, odinofagia, sensación de cuerpo extraño faríngeo, trismus, dolor facial y cervical unilateral, tinnitus, otalgia y cambios de la voz, síntomas que pueden agravarse frente a los movimientos de rotación de la cabeza.
• El «carotideo, vascular o estilocarotideo»: Se produce o se agrava al rotar la cabeza hacia el lado afectado, momento en que la apófisis estiloides elongada y desviada presiona el plexo nervioso carotídeo, irritando las fibras simpáticas pericarotídeas. Puede presentar los mismos síntomas anteriores, pero lo que lo distingue es un dolor que se distribuye a lo largo de la arteria comprometida. En caso de la carótida interna, el dolor tiende a ser supraorbital, asociado a cefalea parietal. En caso de compromiso de la carótida externa, el dolor tiende a irradiarse a la región infraorbital. En esta forma son más frecuentes las manifestaciones vasculocerebrales, como síncope, ceguera, afasia y debilida
Ambos casos se confunden habitualmente con neuralgia del glosofaríngeo.
Examen físico:
A veces es posible palpar la apófisis estiloides en la cara lateral del cuello, así como también a través de palpación intrabucal, a nivel de la fosa amigdalina.
La palpación de la apófisis estiloides en este último nivel, es solo posible ante una elongación de ésta, y por lo tanto, altamente sugerente del síndrome según el contexto clínico. Esta palpación intrabucal reproduce o bien exacerba el dolor, y la abolición de éste con la infiltración de la fosa amigdalina con un anestésico local es altamente sugerente de esta patología.
Diagnóstico:
• Anamnesis
• Palpación cervical externa y especialmente intraoral de la apófisis estiloides
• Estudios imagenológicos: Tomografía computarizada con reconstrucción 3D
• Test de lidocaína: Se considera positivo si al infiltrar 1 ml de lidocaína al 2%, en el aérea de la apófisis estiloides a nivel de la fosa tonsilar se produce alivio inmediato de las molestias
Complicaciones

Tratamiento:
Conservador
Cirugía
Cirugía
El tratamiento definitivo corresponde a la resección completa de la apófisis estiloides o estiloidectomía bajo anestesia genera.
Abordajes: intraoral -cervical
Transoral
Esta técnica solo debe ser empleada en casos en que la punta de la apófisis estiloides elongada sea palpable a través de la boca y por un cirujano familiarizado con la cirugía transbucal y de sus complicaciones posoperatorias.
Técnica: Por tratarse de una herida quirúrgica contaminada, requiere profilaxis antibiótica. Un esquema propuesto por Leclerc y cols. consiste en el uso de clindamicina 900 grs 1 hora previo a la cirugía y posteriormente 3 dosis cada 8 hrs17. Consiste en una insición anterior a la fosa amigdaliana, previa amigdalectomía, exponiendo la apófisis estiloides mediante disección roma. Esta disección se prolonga lo más proximal posible a lo largo de la estiloides, buscando removerla desde su base. Habitualmente no se logra mediante este abordaje una excisión completa, sin embargo la solo remoción parcial de este fragmento suele ser suficiente para producir remisión clínica. El cierre se realiza mediante 2 a 3 puntos de sutura reabsorbible.
Ventajas: sin cicatrices, más sencillo, más rápido.
Desventajas: escasa capacidad de control vascular en caso de lesión de la carótida, posibilidad de infección cervical profunda, menor visión y mayor riesgo de lesión neurovascular, mayor posibilidad de edema de vía aérea, lo que contraindica la cirugía bilateral simultánea.
Matsumoto y Leclerc proponen una modificación a la técnica intraoral, asistiéndose con endoscopio. Señalan como ventajas, la magnificación del campo, con mejor visualización de estructuras vasculonerviosas y por tanto, menor riesgo de complicaciones
Cervical
Técnica: Se realiza una incisión oblicua en la mitad de la línea entre el ángulo de la mandíbula y la punta de la mastoides. Abierta la fascia cervical superficial, se procede a la retracción posterolateral del ECM. Profundizándose mediante disección roma, se retrae hacia superior la parótida y hacia inferior el vientre posterior del digástrico, logrando identificar y preservar la vena facial, para exponer la apófisis estiloides que es liberada distalmente del ligamento estiloioideo. Via disección subperióstica, se liberan sus inserciones musculares. Una vez esqueletizada, se procede a su resección.
Ventajas: mejor campo (mejor visibilidad), menor riesgo de infecciones profundas del cuello (al ser una herida quirúrgica limpia) y mejor control vascular.
Desventajas: cicatrices, hospitalización más prolongada, mayor riesgo de lesión del nervio facial (rama mandibular) y parestesias cutáneas prolongadas, en especial en el territorio del nervio-auricular mayor.

